En una brutal diferencia entre un tiempo y otro, Bravos volvió a sucumbir ante su gente este viernes, pero por lo menos ya mostró un poco más de aplomo y deseo de mejorar, y le faltó tiempo para empatar el partido ante los todo poderosos Tigres y en un final dramático, el esfuerzo no les fue suficiente para por lo menos empatar a unos felinos que parecieran haber salido a jugar el complemento un tanto sobrados y ya con el partido casi resuelto.
El primer tiempo muy de Bravos, infame, impreciso, pésimos pases y toques, terribles desatenciones, tres goles en contra y un descomunal abucheo del público; todo parecía presagiar una goleada y humillación de escándalo. Y como ya prácticamente es una costumbre, otro jugador lesionado, y delantero para colmo en el equipo local, en la persona de Gabriel “Toro” Fernández, que salió de cambio a la mitad del primer tiempo. Pero que demonios pasa en el equipo?. Es esto normal tanto lesionado?. Esto marcó el debut con Bravos de Carlos Fierro y para la segunda parte, el del mediocampista Iván Ochoa. También el argentino Marcos Mauro López debutó por fin en la defensa central.
Goles franceses, dos de Gignac y uno de Thauvin por Tigres en el primer tiempo, y en el segundo revolucionado tiempo de Bravos, descontaron Fernando Arce (su segundo del torneo) y el español Alejandro Arribas. Segundo tiempo en que se asomó un poco ese futbol perdido del cuadro local del cual había adolecido en los últimos partidos.
Bravos pudo haber recibido la gracia de jugar con ventaja numérica casi al iniciar el segundo tiempo por una expulsión de Vigón por un supuesto rodillazo al argentino López, pero el VAR echó marcha atrás a la posibilidad. Al final solo amarilla para el jugador felino.
Durante algunos lapsos del segundo tiempo, sobre todo al final, Juárez se dio cuenta de que puede competir, y que puede meter goles si se lo propone. Lo puede hacer, pero los partidos no se ganan con chispazos o destellos. Se trazan desde los primeros minutos mostrando intención de ganar.
Al silbatazo final los abucheos fueron los menos, como que la gente agradeció el cierre trepidante de su equipo al mostrar ese ímpetu que parecía perdido en las dunas de Samalayuca. El estadio vibró durante los minutos finales, como hace rato no pasaba. Y es que Bravos se demostró a sí mismo que puede tener la capacidad, pero da la impresión que no terminan de creérselo. Sí, este desastre aún tiene remedio, la noche de este viernes se vio, y ya no hay tiempo de esperar. Es ahora, para el próximo partido, o nunca, y a pagar la multa

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