21 abril, 2024

Ridley Scott entrega un drama que juega con las narrativas, pero que nunca busca cumplir con agendas de la actualidad

El último duelo – Crítica de la película

La más reciente película de Ridley Scott abre con uno de los ganchos más llamativos para el público: basada en una historia verídica. Naturalmente, si hablamos de que esta historia real sucedió hace más de 600 años, puede que existan libertades artísticas o elementos que no sean del todo apegados a como sucedieron los eventos. Y es por ello que el director decidió abordar la película El último duelo como una historia contada en tres capítulos, por sus tres protagonistas involucrados.

Alrededor de 1380 en Francia, Jean de Carrouges (Matt Damon) es un escudero que está en problemas económicos. Si no logra tener descendencia, su linaje morirá con él. Es por eso que se casa con Marguerite de Thibouville (Jodie Comer), hija de un controversial caballero quien también le ofrece parte de sus tierras. Por otro lado está Jacques Le Gris (Adam Driver) escudero y amigo de Carrouges quien tiene una fuerte atracción por Marguerite. Tal es su atracción, que no le importa traicionar a su amigo o ridiculizarlo cuando puede… y eso es tan solo una parte de lo que hace Le Gris.

Para los amantes de la historia europea el caso que aborda la película podrá ser conocido, pero para el público en general no será lo mismo. Así, pues, entre menos sepan de la trama -y naturalmente del resultado-, sin duda la experiencia se disfrutará más. Lo cierto es que El último duelo aborda un tema que incluso hoy sigue estando vigente, pero la ejecución de Ridley Scott es algo que solo logran pocos cineastas.

Último duelo película

Al tratarse de una película de época en donde dos caballeros se someten a duelo a muerte y que es dirigida por el mismo que hizo Gladiador, Cruzada y Robin Hood, uno esperaría mucha acción en sus dos horas y media de duración. Sin embargo, El último duelo no es una historia donde predominen las grandes batallas: todo se desarrolla a través de los ojos de estos tres protagonistas y sus versiones de una misma narrativa.PUBLICIDAD

Es así que El último duelo juega con la estructura de Rashomon de Akira Kurosawa, en donde vemos las tres versiones de los involucrados en esta historia. Pero lo que logra Scott junto con la editora Claire Simpson, es de un cuidado al detalle como pocas veces se ven. Especialmente en el momento clave de la trama y por el que entran posteriormente en duelo Carrouges y Le Gris. Ahí las reacciones de Marguerite de Thibouville son claves pero sutiles, dependiendo quién esté narrando la historia.

El último duelo también marca la reunión de Matt Damon y Ben Affleck como guionistas tras más de 20 años de haber escrito y llevado el Óscar por Mente indomable. Pero en esta ocasión no están solos, porque también está la guionista y directora Nicole Holofcener (Una segunda oportunidad, 2013), quien ofrece el balance correcto para una trama como la de la película, que involucra el punto de vista femenino y que era crucial para la película.

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El ‘peligro’ que puede haber hoy en una historia de época con mujeres empoderadas, y más si está basada en personas y situaciones reales, es que los diálogos o acciones estén mucho más marcadas para recalcar el mensaje y terminen por sentirse forzadas. Sería ilógico pensar que en el siglo XIV alguien hable sobre cosas como ‘mi cuerpo, mi decisión’ por poner un ejemplo. Esto afortunadamente no sucede en El último duelo. Naturalmente tenemos al patriarcado en su totalidad, donde las decisiones de las mujeres en aquel entonces quedaban en un tercer o cuarto plano, pues eran sus esposos, luego sus padres, luego la iglesia, luego el gobierno, los que decidían por ellas.

Sin embargo gracias al guion de Nicole Holofcener y la actuación de Jodie Comer, existe la presencia de una mujer fuerte, que se le pone al tú por tú al patriarcado pero que tampoco la convierten en una mujer con fortaleza de hierro y casi como si una feminista viajara del siglo XXI al XIV con diálogos nada creíbles. La responsabilidad -por así llamarle- recae ahora en la audiencia, que debe de aceptar que así era el sistema patriarcal en la Europa medieval sin caer en juicios morales de superioridad de las distintas épocas, ya que el mensaje de Scott y sus guionistas no va por ahí.

Es así que El último duelo bien podría considerarse una película con un fuerte mensaje feminista, pero afortunadamente Scott no adoctrina a su público. No tiene que hacerlo si incluso consideramos que hizo Thelma & Louise décadas antes que la agenda feminista dominara en el Hollywood de hoy en día.

Sus personajes son tridimensionales, desde el oscuro pero casanova Jaques Le Gris, pasando por el mujeriego Pierre d’Alençon (Ben Affleck) hasta Jean de Carrouges, quien por contados momentos tiene destellos de lucidez al darle su lugar a Marguerite de Thibouville. “Mi esposa es una persona adulta capaz de tomar decisiones propias, mamá”, le dice en una escena Carrouges a su madre. Aunque claro, el sistema patriarcal en aquella época puede más que el poco feminismo que existe en el personaje de Matt Damon y termina por ceder.

Jodie Comer ya había mostrado su rango actoral en la serie Killing Eve donde interpreta a una asesina a sueldo sin escrúpulos, pero aquí le ofrece una humanidad única y especial a una mujer que debe sortear las diferentes pruebas que el sistema le pone y lucha por lo que cree. Pero, nuevamente, sin transformarla en un ícono feminista que exige cosas que para la época habrían sido simplemente impensables.

Al final, El último duelo pretende ofrecer diferentes puntos de vista a una misma historia, todo ello sin sacrificar la espectacularidad de una película dirigida por Ridley Scott, quien a sus 83 años puede presumir de estrenar no una sino dos cintas en el 2021 con House of Gucci a finales de este año. Naturalmente, el duelo que le da nombre a la película es por demás espectacular y demuestra el por qué Scott sigue siendo uno de los directores por excelencia de batallas medievales en el cine.

Y algo que no aclara por completo la película es que el duelo entre Le Gris y Carrouges fue el último que se llevó a cabo en Francia para resolver acusaciones en ausencia de testigos o de una confesión y el ganador de la pelea era proclamado como poseedor de la verdad

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