Tijuana tuvo dos en todo el partido. Las dos las metió. Bravas tuvo más de 10, pero sólo metió una y sobre el final. Parecía que se rescataba el empate, pero en la segunda clara en todo el partido de las visitantes, se derrumbó esa posibilidad y la de la liguilla también se podría alejar cada vez más. De nada sirvió para la buena suerte el utilizar el uniforme homenaje a Cobras para las locales. Cualquier vestimenta que se hubiera utilizado, sirve de poco cuando la baja de nivel de las dirigidas por Oscar Fernández es cada vez más notoria. Se está escondiendo la chispa, el futbol asociado, pero sobre todo la precisión. Hoy a las Bravas les cuesta horrores anotar, si no es ante defensivas endebles como las de Santos o Cruz Azul. Llegan pero no pueden, generan pero no concretan, pases malos, centros peores y sobre todo, están fallando de manera brutal a la hora de golpear la pelota a la portería. El gol de la Chata Hernández fue una excepción, aunque ya nos debía un remate a gol así. La derrota cuesta y rezaga, duele y complica todo, aunque posibilidades hay en el horizonte.
En la primera parte fue toda de Bravas, en cuanto a generación, a arrojo y buscar la anotación, que les está costando demasiado trabajo. En posesión de balón no se diga. Las ahora de rojo y blanco llegaban y llegaban, pero se cansaban y cansaban de fallar una y otra vez. Tijuana tuvo una, que le fue suficiente para adelantarse en el marcador. Al minuto 24’´una falta en las afueras del área, generaba la primera y única de todo el primer tiempo para Xolas. La panameña Martha Cox se encarga de cobrar y lo hace con un potentísimo disparo directo a la parte posterior de la portería que Singano no puede detener con la cabeza, pues su portera Masciarelli se había quedado del otro lado de la portería para un extraordinario gol de la seleccionada de Panamá. Cabe resaltar que si Julitha tapa con la cabeza ese trallazo, tal vez hubiera quedado tendida y con conmoción. Bravas intenta reaccionar, pero lo hace de la manera más desordenada, sin profundidad y sin claridad. Todavía casi al final Janelly Farías tuvo un remate a puerta que fue atajado por la portera Gutiérrez. Pero fue evidente el golpe anímico para Bravas la anotación en contra. Priscila Pérez Borja pitó el final de la primera parte con esa sensación de las locales que se pudo haber hecho mucha más de los ofrecido.
Para la segunda parte Fernández estaba lleno de dudas, tanto así que se tardó una eternidad en hacer los primeros cambios, pues no se veía por donde Bravas podría dañar a las visitantes. A todo esto le agregamos el concierto de malos pases y centros a nadie por parte de las locales, que lo único que hacían era facilitarle el trabajo a la defensa de las Xolas. Pasaban los minutos y hasta el 67′ Fernández decide hacer tres sustituciones de golpe. Pero Tijuana estaba solidas atrás y no iba a ser sencillo la igualada. El tiempo transcurría y las fronterizas y los aficionados se desesperaban. Las visitantes ya no ofendían, sólo insinuaban tímidamente el contragolpe. Ya no había mucho que hacer, sólo esperar un error de las tijuanenses o un balón suelto, que llegó hasta el minuto 90′, cuando en un tiro de esquina cobrado por Andrea Sánchez por la derecha, el centro es cerrado y la defensa despeja a medias, el balón cae en el centro donde venía llegando la Chata Hernández que de bolea prende de derecha para mandar un fogonazo imposible para las dos defensas que cubrían el marco visitante para el empate vibrante. Parecía que Bravas rescataba el empate, pero poco duró el festejo, pues a los 92′ minutos, Inglis Hernández toma el balón casi desde media cancha, lo conduce ella sola, se quita una, a otra y a otra, sí, hizo tres quiebres para después en los linderos del área soltar un riflazo que toma mal parada a Masciarelli, dando cátedra a las locales de cómo se le debe pegar a la pelota al arco, para el gol que mataba la ilusión. En los pocos minutos restantes, víctima de la desesperación, la zambiana Prisca Chilufya entre gritos y reclamos se lleva la tarjeta amarilla, salvándose de la expulsión, pues después de la amonestación no dejaba de gritonearle y hacerle corte de manga a la arbitro central. Pérez Borja pitó el final y la derrota que no debió ser, terminó por consumarse.
Con el revés las de Juárez son sacadas de zona de liguilla, donde se había permanecido prácticamente durante todo el torneo. Se han dejado de hacer cosas, se ha perdido la brújula y la idea de atacar, lo que ni por accidente se veía en los primeros partidos del torneo. Las lesiones han costado y les han restado continuidad al esquema ofensivo, pero cuando se tiene a la elite mayor de lo que era el poder goleador de Bravas, ahora tampoco funciona como antes. Que fue lo que pasó?. El nivel se fue para abajo y ahora que ya comienza la recta final del campeonato, es el peor momento para decaer. Las fronterizas viajarán a Aguascalientes para enfrentar a las Centellas en partido de lunes por la tarde. Necaxa está seis lugares abajo de FC Juárez, pero con esta baja de juego, ya nada podemos adelantar, ni bueno, ni malo. Solo resta esperar, porque aún queda uno pendiente en casa de las campeonas y ahí sí, con este nivel, que Dios las agarre confesadas.

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