29 julio, 2026

Por fin anotó Bravos, pero no le alcanza y solo saca el empate en casa ante Necaxa 1-1

Bravos recordó que ya no puede perder más puntos, solo que ese recordatorio les llegó hasta cerca del minuto 70. Antes de ese lapso, estaba siendo otro infumable partido de los fronterizos, tan malo que el silbatazo del medio tiempo fue acompañado con un abucheo de la gente, que a pesar de las infames actuaciones recientes, a pesar del día y el horario y a pesar del poco atractivo rival, se hizo presente en una cantidad bastante decente.

En el primer tiempo fue ese maldito sistema (parece serlo) de tocar 30 mil veces el balón, para intentar de armar un ataque. Como resultado obviamente cero sorpresa, cero preocupación para el rival, Hugo González ex portero de Bravos, ahora del Necaxa, se la pasó cachetonamente durante los primeros 45 minutos. Una infame demostración más de los fronterizos, pases a ningún lado, profundidad totalmente nula, jugadores faltos de capacidad que por miedo no prueban los disparos de media distancia, un equipo con juego al nivel de la liga de expansión, en especial el Toro Fernández que está convertido en un autentico petardo, ni siquiera es capaz de pasar de manera correcta y ni hablemos de los goles, que si bien es cierto que le caen pocos balones, con toda seguridad si le cayeran serían en vano, pues no tiene habilidad ni capacidad para definir exitosamente. Roguemos a los Dioses sea este su último torneo en Juárez y ahora sí se busque a ese killer que urge en la frontera. No jugó Dueñas por lesión ni tampoco estuvo el Chaka Rodríguez. El puma Chávez fue alineado, mostró deseos y ganas, pero no deja de ser limitado. Ya no salió para el segundo tiempo.

En la parte complementaria Bravos salió con ganas, con otra actitud, tratando de borrar esa infame primera parte. Ya intentó mas profundidad aunque sin mucho éxito. Y luego lo que muy seguido le pasa a los fronterizos, cuando más encima estaban viene el terrible error. Al minuto 51′, en una jugada a balón parado a favor de Bravos, la defensa necaxista despeja y el balón va a dar casi hasta media cancha, perseguido por Alan Medina quien aparentemente tenía dominada la situación, intenta retrasar de apoyo al Jimmy Gómez, pero lo hace tan mal que prácticamente le regala el balón a Edgar Méndez que agradece el obsequio llevándose totalmente solo la pelota para llegar a confrontar a Talavera a quien sólo cruza para definir el uno a cero a favor de la visita. El estadio estalló, pero en abucheos. Cristante tenía que hacer algo para salvar el partido, aunque no era su culpa el brutal error de Medina. Mete a Urzi por Jordan Sierra, otro de los que no ha mostrado nada, y al minuto 68 el cambio le resulta. A balón parado Urzi mete un centro el cual es rematado de manera incomoda pero precisa por Tomás Molina a la derecha de Hugo González, al cual le resulta inútil su estirada. Tuvieron que pasar más de cuatro partidos y medio para que cayera un gol de Bravos. El momento era de los fronterizos y se fueron alegres al frente y dos minutos después del gol por poco cae el segundo de Bravos en un intento de remate de fantasía de Fernández de talón, hubiera sido el gol de su vida, pero no, es el Toro Fernández. Luego en una jugada dentro del área del Necaxa, no cae el gol de milagro, pues el balón fue salvado por González en una serie remates. Eran los últimos minutos del partido. Santiago Ormeño entró pero solo para desentumir sus piernas. De nuevo a Mauro Lainez ni siquiera lo volteó a ver el técnico. Y no, la anotación del triunfo de Bravos nunca llegó.

Se suponía que este partido era de los más ganables que los anteriores, pero si se continúa jugando a los diez mil toques, los triunfos van a ser muy, pero muy escasos. Les tocará a los fronterizos ir a Querétaro, quienes tienen preparada una gran fiesta de reapertura al público en La Corregidora. Hasta Ronaldinho estará presente en el pachangón. Haber si Bravos no los hacen parte de esa fiesta y regresan tundidos de goles. Hay una gran posibilidad de que esto suceda, por el sistema que están practicando, por lo chato y predecible de su ataque, por la visible falta de habilidades en sus jugadores. Nada sorprendente sería otra derrota más en tierras queretanas

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