28 julio, 2026

Fallan Jordan Suarez, el relevo y el fildeo de los Indios y son echados por Delicias de la Liga Estatal de Beisbol. 14-10 marcador final

Pimer señalamiento: ¡Ese jersey negro!, ¡ese elegante, pero maldito jersey negro!, con el que Mazorqueros maltrató a la tribu y con el que vistieron en tres de las cuatro derrotas ante Delicias. Evidentemente, el Talismán García no es hombre de cábalas. Lo que mal empieza, pues mal acaba. Jordan Suarez tuvo otra desastrosa salida y todavía su cuadro le jugó basura en la primer entrada lo que se fue encaminando al alto carreraje registrado por la visita y como consecuencia, jugarse el último partido de la temporada en el Estadio Juárez que registró prácticamente un lleno total por primera vez en este torneo. Por desgracia fue el último.

Por el otro lado el abridor de la visita Marco Tovar no tuvo precisamente un día de campo, pues fue maltratado por la ofensiva indígena, mas tuvo el suficiente respaldo de sus compañeros como para que su esfuerzo resultara suficiente. Cinco carreras en la primera entrada y otras cinco en la cuarta, fueron moralmente devastadoras para las aspiraciones indígenas y aunque lo intentaron y se acercaron, el relevo esta ocasión no tuvo los espolones para evitar más daño. Ni siquiera el taponero estelar Luis Serna pudo contener a la ofensiva visitante. El que dio la cara como relevista, fue Rodolfo Aguilar que, en un desesperado intento por parar el sangrado por parte del Talismán García, echó mano del zurdo veracruzano, regularmente abridor. Pero el pitcheo que hubo antes y después de Aguilar, simplemente fue para llorar. Jordan Suarez salió a golpear bateadores en la primera entrada y Algodoneros simplemente agradeció la total desconcentración de Julio Pacheco y Oscar Aragonés conjugándose ambos factores para enterrar a los Indios desde el mismísimo primer inning. Y mientras Juárez hacía sus carreritas a cuenta gotas, su relevo era incapaz de frenar a la ofensiva de la visita, que incluyeron un par de cuadrangulares en su fiesta de bateo. Tanto fue el bajoneo de Indios, que en el cuadrangular solitario de Yahir Gurrola en la novena entrada, ya no le permitió a sus compañeros que le colocaran el penacho en su llegada a la caseta, que era la tradición en este torneo de la tribu después de un cuadrangular, recibir a quien lo conectara de esa manera.

Terminó todo para Indios, con una localía que nunca pesó, sino todo lo contrario, fueron mucho mejor de visitantes que jugando en el Estadio Juárez, que ha apagado sus lamparas para ya no encenderse hasta el próximo mes de mayo del 2024. Otro año de decepción, de ilusiones rotas, de fracaso, porque no se le puede llamar de otra manera, cuando a un equipo se le invierte y se le arma para ser campeón. Y si no se llega a ese objetivo, simplemente es otro gran fracaso, al cual la noble afición fronteriza, triste y simplemente ya se ha acostumbrado.

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