Parecía que se escapaba el triunfo, los minutos finales fueron de drama, pero al final se logró y se abandonó el sótano general. Un partido de dos tiempos de diferencia abismal, el primero donde la anotación local llegó casi con ayuda celestial y el segundo donde Bravos salieron totalmente revolucionados, como nos hubiera gustado verlos todo el torneo. Por primera vez a Mauricio Barbieri los cambios de la parte complementaria le funcionaron a la perfección, pues tres de los cuatro goles llegaron de la banca y la profundidad ofensiva se vio mucho más clara que en toda la temporada. La inspiración con la que entró en la segunda parte el andaluz Aitor García, el hombre de los golazos, ayudó para firmar su doblete fundamental para la victoria. La entrada de los espectadores fue de lejos la más floja de todo el torneo, pues a pesar de que era un buen horario y un clima agradable, el rival y los resultados alejaban la taquilla. Y los que no fueron con toda seguridad se arrepintieron, pues se perdieron de un gran partido, que aunque suene extraño lo fue, algo que nadie lo hubiera previsto al enfrentarse los dos últimos de la tabla general. Sin embargo hay que decirlo, la defensa de FC Juárez sigue dando pena, pues el empate no cayó de milagro al final.
En la primera parte, los ahora de rojo tuvieron la iniciativa de ir hacia el frente, pero como siempre sin claridad ni idea. Puebla trababa todos los trazos en la mitad de la cancha, pero en la primera que tuvo anotó y fue temprano. Al minuto 15′, se viene un avance por velocidad por un costado desde media cancha del colombiano Kevin Velazco y ya cerca de los linderos del área filtra hacia la llegada del canadiense Lucas Cavallini que recibe con ventaja y ya en el área fusila con un bombazo por arriba a Benny Díaz que no puede evitar el primero de la visita. Como balde de agua fría para los pocos espectadores que hasta ese momento habían ingresado al estadio. Luego Bravos trató de reaccionar, pero lo hacía sin idea. Llegaba pero no concluía las jugadas, siempre se topaban con una pierna de la defensa rival. Fue realmente poco lo que habían exigido a la Araña Rodríguez. Sin embargo, el circunstancial gol del empate cayó al 44′, cuando Villalpando manda centro al área, la defensa poblana en su afán de desviar, terminan por peinar el balón que llegó extendido hacia el otro extremo hacia donde llegaba Jairo Torres justo para mandar un centro suave hacia donde estaba sólo Edson da Silva que solo tiene que empujar el balón hacia las redes para el empate que hizo enloquecer a la tribuna. El brasileño casi llegó a las lagrimas en su celebración. Pasó poco para que el mundialista Cesar Arturo Ramos pitara el final del primer tiempo.
En la segunda mitad ingresó de inicio el español Aitor García en lugar del colombiano Avilés Hurtado que no había salido fino ni en sus pases ni en sus proyecciones. Y el ibérico entro on fire, pues rápido se hizo presente con el primero de sus dos golazos. Al minuto 51′, en tres cuartos de cancha, Dieter sirve hacia el costado hacia la llegada del español, que con la marca del brasileño Ferrareis, en los lindero del área se lo quita para soltar un cañonazo de derecha pegado al poste que hizo inútil la estirada de Rodríguez para una anotación de antología y la voltereta en el marcador. Pero eso no iba a ser todo, era la noche del de Andalucía. Al minuto 61′, nuevamente Villalpando pelea y gana un balón en media cancha, filtra hacia el costado para la velocidad de García que se lleva el balón a los linderos del área y de nuevo sobre la marca de Ferrareis vuelve a sacar otro bombazo de derecha que cruza a la Araña cuya estirada no sirvió, incrustándose la pelota en el ángulo para otro gol de antología del español. Pero Puebla no iba a bajar los brazos e hizo cambios ofensivos para buscar la resurrección, que por poco logra. Al minuto 64′, una inverosímil jugada de Haret Ortega que hace un intento de entrega a su portero, pero lo hace infame y bombeado que Benny Díaz se ve obligado a cabecear hacia afuera salvando a su compañero de un autogol increíble, que de haber atajado con las manos le hubiera costado la expulsión. Esto origina un tiro de esquina cobrado por Angulo a media altura que encuentra la ubicación del ex de Bravos Santiago Ormeño que remata incómodamente de cabeza con la suficiente dirección para acercar a la visita. Los de la franja querían la igualada, pero descuidaron atrás, espacio que ahora sí Bravos pudo aprovechar. Al minuto 83′, una vez más Dieter Villalpando ve el movimiento hacia el frente de Ángel Saldívar y le filtra un pase al área que el delantero toma con ventaja y sin pensarlo suelta un fogonazo cuya potencia sorprende a la Araña que reacciona tarde en su intento de atajada para el gol que parecía finiquitaba todo con tranquilidad para los locales. Pero el drama se iba a hacer presente, cuando al minuto 89′, viene un centro al área que la defensa de Bravos no atina a despejar con propiedad y sólo la manda hacia el otro extrema donde Velazco la toma sólo y recentra para que Sansores empuje a las redes para el dramático 4-3. Cesar Ramos agregó 6 minutos de drama puro, tiempo que Puebla empujó con todo. El silbatazo final la tribuna lo convirtió en fiesta.
Una victoria que parecía no iba a llegar jamás y que de no haber sucedido hubiera puesto en serios predicamentos la continuidad del brasileño Barbieri. La próxima contienda justo en una semana será también en casa ante el Santos Laguna, que de un tiempo a la fecha ha mostrado una mejoría monstruosa, tanto que ya está cercano a los puestos de play in. Barbieri tiene mucho que ajustar en su zona defensiva si no se quiere llevar un triste regreso a la realidad. Si bien Santos no tiene la gran defensiva, también cierto es que ya está haciendo muchos goles. Será la batalla por la salvación para los de casa, este y todos los partidos que le restan. La misión es evitar lo que podría ser el peor torneo de la historia para los Bravos.

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