Otra partido más de dos tiempos diferentes por parte de Bravos. Y otra derrota más, la tercera en cuatro partidos. Y Chivas se vuelve a ir de Juárez con los tres puntos. Y al FC Juárez le sigue faltando y mucho, como para ilusionar con una liguilla en la frontera. Y Cristante empieza a escuchar pasos en la azotea.
Una vez más volvimos a ver a ese equipo soso, sin idea, que solo sabe centrar y no otra cosa. Ese primer tiempo que estuvo infame para los de la frontera. Ese dudoso penalty, que aparentemente no debió ser marcado, pues el balón le pega primero en la pierna a Maxi Olivera y después va a la mano. A lo mejor Cesar Ramos si todavía estuviera en el Mundial nunca lo hubiera marcado según los últimos criterios. Pero nel, se acordó que ya estaba de regreso en la MX y no dudó en marcarlo. Penal perfectamente ejecutado por el Pocho Guzmán a pesar de toda la focha que le hizo Talavera, al que nunca volteó a ver. Después, lo lógico era pensar que Bravos se iba a lanzar furiosamente con todo en busca del empate, a adelantar líneas. Pero no, lejos muy lejos de eso siguió con sus centritos sin peligro. Hoy el Pollo Dueñas no salió en su noche. Errático en los pases, perdiendo balones y desaprovechando llegadas que pudieron ser más. En este equipo pareciera que todos temen pegarle de media distancia, o que no se practica esa arma en los entrenamientos. No hay nadie capaz en este plantel que represente un peligro para los porteros rivales a la hora de pegarle de lejos. Absolutamente nadie. Y si lo hay pues ese alguien no le da la gana mostrarse, tiene miedo de fallar. El Toro Fernández ya perdió el rumbo. Se le nota bofo, pesado, incapaz de resolver en el área, incluso cuando se le presenta un regalo del rival y ni siquiera ahí preocupar al contrario, como la que tuvo en el primer tiempo en un error monumental del defensor de Chivas cuando intentó retrasar a su portero, pero lo hizo débil y le dejó el balón al delantero uruguayo. Todos se emocionaron, pudo haber sido el primero de los de casa. Pero no, era el Toro Fernández quien llevaba el balón, así que de que preocuparse?. Con el nivel que ahora trae se le pueden presentar otras 10 de esas y nunca la va a meter. Ya pide banca el charrúa. Desde que estúpidamente se hizo expulsar contra Pumas, a su regreso, su nivel se fue al suelo. Es bueno para peinar balones, lo hizo para provocar el gol de Bravos. Pero hasta ahí.
El segundo gol de Chivas fue otro regalo, ellos sí los aprovechan. En una jugada dentro del área Beltrán intenta pasar sobre Olivera. Aparentemente Maxi lo solventa, pero termina haciéndose engrudo con la pelota y se la deja al mismo Beltrán que nunca dejó de luchar por el balón, soltando un riflazo que pega en el travesaño y el rebote cae justo en el pecho de Cisneros que solo tuvo que “parar pechuga” para que el balón le rebotara y se fuera al fondo de las redes. Un dos cero que iba a ser definitivo.
En el segundo tiempo Bravos cambió de actitud. Mostró más ímpetu y ganas de competir. Pero una vez más, no le alcanzó. Debutó el delantero argentino Tomás Molina. Y que debut, fue él quien empujó la pelota que peinó el ahora bulto Toro Fernández, que fue lo único notable que hizo en el partido. Primer gol de Molina en la Liga MX. Se notó mucho más que Fernández en el área, más aproximación. Por lo menos preocupó mas a la defensa rival. Darío Lezcano, que inexplicablemente empezó en la banca, sustituyó a Fernández a los 66 ante la emoción del público. Pero el daño estaba hecho y el balón nunca le llegó al paraguayo.
A los 70 minutos el técnico de Chivas se decidió por echar el camión completamente atrás, no quería dejar escapar esos tres puntos. Hizo cambios defensivos para conservar la ventaja. Y lo logró. Aunque para el nivel que ahora está mostrando Bravos, tal vez no hubiera sido necesario tomar esa decisión y buscar aprovechar los espacios que los locales dejaron. De todos modos se le agradece que haya decidido no poner a prueba a la endeble defensa de Juárez en los últimos 20 minutos.
Bravos jugará el próximo viernes en Mazatlán, ante un equipo que acaba de ser destrozado por el América. Irá a ser capaz la delantera del equipo fronterizo de mostrarse ante una de las defensas más débiles de la liga?. Si FC Juárez llegara a caer ante los Cañoneros, este sí deberá ser un tremendo motivo de preocupación para Hernán Cristante, su puesto penderá de un hilo, pues el próximo partido de Juárez en casa es ante Santos, un equipo al cual nunca se le ha podido ganar en todo lo que Bravos lleva en la Liga MX, ni aquí ni en Torreón. Tal vez sea el partido del morbo allá en Mazatlán, pues quizás en este encuentro tanto Cristante como Caballero se estén jugando la chamba. Es lo malo de Hernán de haber declarado antes de iniciar el torneo que prefiere tener un plantel poco numeroso. Ahora con lo que tiene, le tendrá que hacer frente a este torneo y al internacional. Todavía hay tiempo, faltan 13 partidos. Hay un mundo de oportunidades para enderezar el rumbo. Faltan más incorporaciones. Pero cada punto perdido, será una loza para el técnico y los jugadores. La maldita multa se pudiera volver a asomar de mantener este raquítico nivel. Bravos tiene su destino en sus manos.

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