28 julio, 2026

Bravos le planta cara a Tigres pero un error de marca en los minutos finales provoca otra derrota más. Caen 1-0 en el Volcán

Lo positivo: mas orden y más idea hacia el frente y menos miedo para atacar a un plantel poderoso. Lo negativo: se sigue sumido en lo más profundo de la tabla general y porcentual, haciendo inminente un pago más de multa. Cuando la generalidad esperaba una entrega fácil del visitante en el Volcán, Bravos se atrevió e intentó, pero una vez más, fracasó. El buen orden atrás y los intentos de ofender con más profundidad, se cayeron a pedazos a minutos del final. La importancia de tener individualidades, de tener ese o esos jugadores que sólo requieren de una sola oportunidad para cambiar el destino de un partido. Ese tipo de jugadores los tienen los Tigres. Bravos no

En el primer tiempo Bravos intentó sorprender a Tigres con algunas jugadas a la ofensiva que por lo regular trataba de culminar el español Aitor García, pero el ibérico no salió ni medianamente fino en cuanto al contacto con el balón y disparar al arco. La oncena fronteriza salió con orden atrás, con una saga que no cometió errores y le jugó impecable a la poderosa ofensiva felina que de entrada alineó como delantero centro al argentino Nico Ibáñez y en la banca el francés Gignac observaba reposo. Luis Quiñonez fue el más insistente en sus desbordes por la derecha, pero fue persistentemente detenido ya sea por el montenegrino Vukcevic o por el tico Francisco Calvo, quien sigue luciendo como una bastante rentable contratación en la defensiva Brava. Láinez también era constantemente frenado, pues los pases filtrados de los amarillos por lo regular eran cortados por la saga fronteriza. Barbieri sabía que en el complemento los locales modificarían en alineación y parado y se iban a lanzar con todo por la anotación. El silbatazo del arbitro para finalizar la primera mitad fue acompañada con una silbatina de los exigentes aficionados que esperaban un abultado marcador ya desde el inicio.

Para la segunda parte Barbieri no esperó más y empezó con un par de cambios, metiendo a Saldivar y Manu Castro para sacar a Santos y Aitor. Se veía medio descabellado el cambio, pero la realidad es que ni el español ni el uruguayo salieron con toque fino. Y por poco da resultados cuando Manu tuvo a minutos del inicio, un mano a mano con Nahuel al que se quitó y su disparo a portería parecía era tapado con la mano por Pizarro que el arbitro no sancionó. Tigres mandó todo su poderoso arsenal ofensivo a la cancha, que incluyó a Gignac, Córdova, Flores y Gorriarán para buscar la victoria. Pero siempre se iban a topar con una bien plantada zaga fronteriza cuyo uniforme de hoy fue todo de blanco. El orden prevalecía, Gignac se desesperaba y gritoneaba porque nadie le ponía un balón a modo. Cordova intentaba las de lujo y Bravos no se amilanaba para buscar ir hacia el frente. Y no estuvo lejos de anotar. Los aficionados estaban exhaustos de tanto gritar, ya desesperados también. En esta ocasión no llenaron el Volcán. Toda esta buena entrega de los fronterizos, que llevaba bastante buen camino, se derrumbó al minuto 87′, cuando Angulo manda centro al área que Ibáñez peina hacia el otro extremo del área, donde Vukcevic (no es la primera vez que le sucede) pierde por completo la marca del francés Gignac, quien recibe totalmente sólo el balón y sin dejarla botar simplemente fusila a contratiempo a Jurado para el gol que fue festejado como de campeonato por los asistentes. Todo se vino abajo para Bravos que, sin embargo, a dos minutos del silbatazo final, dentro del tiempo agregado, tuvo el empate en una serie de rebotes en el área que ni Nahuel ni nadie de Tigres podía despejar, pero como siempre, nadie de Juárez fue capaz de meter. Susto que sólo terminó en eso para los locales que segundos después festejaban sus sufrida victoria al silbatazo de Jesús Rafael López arbitro central.

La realidad es esa. El frío sótano no parece tener fin. No hay una salida inmediata para tan triste realidad, pues se viene otra complicadísima visita al Estadio Hidalgo para enfrentar a los rapidísimos Tuzos que actualmente se codean en la parte alta con los líderes del campeonato. Mejoría se vio, es indiscutible. Pero sabe a nada cuando esa mejoría no se ve reflejada en puntos. Barbieri pidió tiempo, pues prometió el cambio de mentalidad en los jugadores de Bravos. Pudo ser en este partido, que por buenos lapsos de tiempo le compitió de tu a tu a los Tigres, pero una vez más, no les alcanzó. Sólo queda esperar si el técnico brasileño es capaz de evitar la multa. Eso sería ya un gran triunfo, porque de liguilla, ni en el más guajiro de los sueños sería posible

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