Antes de Shakira, las rupturas eran vistas como lo peor que le podía pasar a una mujer y en el cliché de este proceso era común que fuera representado con la dolida en cuestión tirada en el piso, escuchando canciones cortavenas y comiendo helado.
Pero la colombiana llegó para cambiar todo el discurso, traduciendo el proceso de su divorcio en música que se convirtió en un símbolo de empoderamiento al probar que se puede llegar lejos incluso con el corazón roto.
Hoy, la cantante de 47 años culmina todo esto con la salida de su álbum Las mujeres ya no lloran, con el que aprendió a transformar sus lágrimas en gemas, el rubí de la pasión, la resiliencia del diamante, la vulnerabilidad del zafiro y la confianza de la esmeralda, enfocando su energía en sacar todo el provecho de la situación.
Su explosiva catarsis está plasmada en 16 temas que van desde el duelo, la ira y el despecho hasta un empoderamiento que trajo de vuelta a la Loba que la intérprete encerró por amor.
Nadie iba a decirme cómo sanar, de hecho, nadie debería de decirle a ninguna mujer cómo se supone que debe hacerlo y lamer sus heridas. Estamos viviendo en otra época. Sé que a nuestras mamás y abuelas les decían que escondieran sus lágrimas, que ocultaran sus sentimientos enfrente de sus hijos y frente a la sociedad, que aceptaran lo que debían, fuera lo que fuera y que se lo tragaran, pero ahora las cosas son diferentes y nadie debería decirle a nadie cómo debe ser su proceso.
Ninguno planea pasar por tantas dificultades y experiencias de vida tan complejas como las que tuve que atravesar y es la primera vez que tengo que lidiar con tanto como mamá soltera, y simplemente hice lo que creí necesario para mí, tuve que recoger los pedazos de mi misma y volver a juntarlos y la música fue el pegamento”, señaló la cantante en una entrevista con Zane Lowe para Apple Music.
La música tomó un rol muy terapéutico, siento que escribir canciones es como ir al psicólogo, pero más barato, te ayuda a ejercitar muchas emociones intensas y sentimientos que de otra forma se quedan impregnados”, agregó.
Si bien podría ser el disco más exitoso de su carrera, el proceso no fue nada fácil y para lograr encontrar esa fuerza y valentía de invitar a todo el mundo a adentrarse en uno de los capítulos más dolorosos de su vida y mostrarse así de vulnerable, hubo dos cosas que fueron clave: sus hijos y los fans.
La creación de este álbum con sus canciones fue un proceso muy visceral, pero siento que yo no creé estas canciones sola, siento que mi público jugó un papel importante en el proceso, porque mientras estaba pasando por todo esto, ellos estaban ahí apoyándome emocionalmente, dándome sus comentarios, y también me veía reflejada en sus propias experiencias (que le compartían), entonces había un eco de estos sentimientos, una comunicación constante y estuvieron ahí en cada paso del camino.
Sabían lo que estaba sucediendo en mi vida y fueron completamente comprensivos y empáticos y se creó esta comunidad, y sentir ese nivel de apoyo fue de gran ayuda para mí y un gran motor para seguir, porque sentí que había una razón y un propósito”, compartió la de Barranquilla.
El agradecimiento es tan grande que ahora que finalmente lanzó el álbum, sólo hay una cosa que desea y es compartirlo con todos ellos, lo que será una realidad una vez que arranque la gira.
Siento que les debo mucho y por eso estoy trabajando muy duro, porque quiero asegurarme de regresarles al menos un cuarto de lo que me dieron. ¡Son los mejores fans del mundo! Quiero irme de gira, interpretar para ellos, cantarles todas estas canciones, compartir todo este trabajo, saber que piensan y ser una mejor artista y, de paso, ser un buen ejemplo para mis hijos.
Será como una celebración después de haber atravesado y sobrevivido a todo esto, es como la culminación de todo, pero también para celebrar a los amigos, la familia y todas las cosas buenas de las que está hecha la vida. Tengo el presentimiento de que será el mejor tour de mi vida”, adelantó.
En el caso de sus hijos, Milan y Sasha, pese a que en algunos casos fue juzgada al haber hecho público todo este proceso llevándolos, supuestamente, al ojo del huracán, la cantante compartió que en realidad fue todo lo contrario y el viaje la hizo acercarse aún más a ellos al mostrarse completamente honesta con lo que estaba pasando, el entendimiento y apoyo a su mamá fue tal que, incluso, germinó en Acróstico, una de las canciones más especiales del disco.
Hubo mucho diálogo sobre abrazar su propia vulnerabilidad y saber que la vida no siempre es perfecta, que a veces está bien llorar y enfrentar pérdidas, que así tienes que hacerlo porque la vida está llena de ellas y lo importante es que aprendamos a expresar cómo nos hacen sentir todo eso, porque de otra forma el cuerpo empieza a hablar.
Así que sabían que mis canciones eran parte de mí catarsis, que ésta es una de mis formas de sanar y expresarme, a través de mi música y, de hecho, ellos mismos lo hacen también: Milan escribió dos canciones hermosas durante toda la separación y son tan… harían llorar a cualquiera. Escribió dos con piano y letra y cuando se siente triste hace lo mismo y es también su catarsis y terapia”, explicó conmovida.
Más sobre sus hijos, ella compartió que Milan es un gran baterista, pero su objetivo es ser futbolista, y Sasha aprende a tocar la guitarra.

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